ESMERALDA



Se trata de una de las gemas por antonomasia, de gran valor y sumamente bella.

Su nombre se ha convertido incluso en una manera de designar un tono especialmente brillante de verde, el verde esmeralda.

Desde el punto de vista mineralógico, la esmeralda es una variedad de berilo constituida principalmente por berilio y aluminio. Su nombre deriva del término griego smaragdos, que significa, obviamente, <<piedra verde>>.

Este término se utilizaba antiguamente para indicar otras muchas piedras verdes,

sin referirlo concretamente a la piedra preciosa que nosotros conocemos.

El valor de esta gema está ligado, sobre todo, con la transparencia y la intensidad de color, gracias a las cuales se realizan joyas de mucho valor.

Como curiosidad hay que destacar que a la esmeralda en la antigüedad, se le atribuyeron grandes virtudes. Los romanos pensaban que permitía ver más allá;

por dicha razón se cree que Nerón contemplaba los juegos del Circo a través de una esmeralda cóncava. Se la consideraba también un antídoto contra los venenos si se ingería en pequeños fragmentos, amuleto si se llevaba en el dedo y vaticinador de muerte si la piedra se salía del anillo.

Durante la época cristiana, fue símbolo de esperanza y castidad.

Los indígenas peruanos del valle de Montu adoraban como diosa de la castidad una extraordinaria esmeralda de tamaño de un huevo de avestruz.

Según la tradición popular, la esmeralda refuerza la memoria, facilita la palabra,

cura la vista, la epilepsia y el asma, y exorciza las fueras demoníacas.

También era una esmeralda la piedra que cayó de la frente de Lucifer cuando fue expulsado de los cielos, e igualmente fue asociada al Santo Grial, símbolo de pureza.

 

- ASPECTO GENERAL DE LA ESMERALDA - 

La esmeralda cristaliza en el sistema hexagonal, en cristales prismáticos de

contorno hexagonal. Tiene un típico color verde, más o menos oscuro,

de un tono muy particular, que la distingue de otras piedras de aspecto similar. 

A veces la coloración está distribuida irregularmente, o en paralelo a las caras principales del cristal. 

Entre los distintos tipos de esmeralda, hay algunos con características muy peculiares, como por ejemplo las esmeraldas trapiche. Éstas se caracterizan por presentar inclusiones dispuestas formando un dibujo con seis brazos de diferentes colores, bien visibles en el extremo del cristal.

 

- PROPIEDADES FISICOQUÍMICAS DE LA ESMERALDA - 

La esmeralda pertenece a la clase de los silicatos, subclase ciclosilicatos, y está constituida, si es pura, por aluminio, berilio y silicio. Los tetraedros centrados en el silicio, como sucede en todos los ciclosilicatos, están unidos por dos vértices formando anillos hexagonales. El característico color verde es debido a la presencia de pequeñas cantidades de cromo en su red cristalina. A menudo contiene inclusiones, que en los ejemplares de mejor calidad no deben ser apreciables a simple vista. Es un mineral ligero, con un peso especifico comprendido entre 2,7 y 2,8 pero muy duro (entre 7,5 y 8 en la escala de Mohs), por lo que no se raya.

Es translucido o transparente, con brillo vítreo, y su polvo es blanco. 

La exfoliación es imperfecta y la tenacidad de los cristales varía mucho según las inclusiones presentes en forma de fisuras y cavidades que contienen cristales diversos, líquidos y gases.

 


- FORMACIÓN Y ASOCIACIONES DE LA ESMERALDA - 

La esmeralda tiene un origen magmático, al ser, al igual que el berilo, típica de rocas pegmatíticas. Se forma a raíz de la cristalización de fluidos magmáticos residuales después de la consolidación de rocas de tipo granítico o granodiorítico.

Cristaliza también en rocas impregnadas por estos fluidos, que se introducen en vetas y fisuras de las rocas mismas. Al tener origen pegmatítico, la esmeralda está asociada con los minerales típicos de dichas rocas, como feldespatos, cuarzo, micas, granates y turmalinas.

 

- DÓNDE BUSCAR Y CÓMO RECONOCER LA ESMERALDA - 

Los yacimientos de esmeralda más famosos, y en los que se han encontrado los ejemplares más grandes y atractivos se encuentran en Colombia; las minas más famosas son las de Chivor, Otanche, Coscuez y Muzo, que ya eran explotadas por las poblaciones locales antes del descubrimiento de América. 

El color de estas esmeraldas sudamericanas es muy atractivo y singular,

de un intenso tono verde oscuro. Otros yacimientos importantes, aunque menos ricos, son los de los estados brasileños de Bahía, Minas Gerais, y Golás. 

De la provincia sudafricana de Transvaal proceden piedras de pequeñas dimensiones, pero de color muy intenso y con diminutas inclusiones de molibdenita con aspecto metálico, que son muy apreciadas en joyería.

Últimamente, proviene una cantidad cada vez mayor de esmeraldas de pequeños yacimientos de África oriental, principalmente de Zimbabwe, Zambia y Tanzania.

Estas piedras, de color intenso, contienen láminas de mica y delgados cristales aciculares. Esmeraldas con las mismas características se encuentran en Pakistán, India y los montes Urales (Rusia). No es muy probable, por la rareza de esta piedra, que un buscador de minerales se tope con un ejemplares de esmeralda.

Sin embargo, si esto sucediera, no tendría demasiada dificultad en identificarla sobre el terreno, gracias al color característico y a la elevada dureza de la esmeralda.

Resulta más difícil, en cambio, reconocer las imitaciones y las gemas de esmeralda falsas. Distinguir una buena imitación o una gema sintética puede ser muy difícil incluso para un experto. Sólo los análisis de laboratorio pueden evitar incurrir

en un desagradable error.

 

- APLICACIONES Y VALOR DE LA ESMERALDA - 

Las piedras que son transparentes y tienen un color intenso y un peso superior a los

2 quilates pueden alcanzar cotizaciones muy altas en el mercado, incluso como gemas de colección sin tallar o semilabradas. En el mercado gemológico, las esmeraldas muy bellas pueden igualar, e incluso superar, el valor del diamante.

El valor disminuye considerablemente si el tono de color no es el típico, cuando el color es demasiado intenso o, por el contrario, excesivamente claro. Además cuando el cristal aparece turbio a causa de un exceso de inclusiones, el valor se reduce también notablemente. Como sabemos, la principal aplicaron de esta gema es en joyería, donde la esmeralda se monta frecuentemente con otras piedras o, en las piezas más valiosas, con diamantes, plata y otros metales preciosos; rara vez se combina con oro. Engastada en joyas antiguas, adquiere un valor incalculable.

 


- LA TALLA DE LA ESMERALDA -

Casi todas las esmeraldas se tallan de un modo característico, en escalera, llamado precisamente <<talla esmeralda>>. Con ella, la gema adopta forma octagonal, constituida por un rectángulo con las aristas truncadas dicho rectángulo es la cara principal de la gema y tiene una orientación paralela a las caras del prisma hexagonal natural de origen. Además, esta talla presenta una serie de tres facetas rectangulares superiores y otras tantas inferiores, sobre el llamado pabellón.

Las esmeraldas de modestas dimensiones de calidad inferior se tallan a menudo en cabujón o incluso en forma de esfera. En algunos casos, cuando la piedra no es totalmente trasparente, la gema se graba y se labra tras haber sido tallada en cabujón.

 

- IMITACIÓN Y ESMERALDAS ARTIFICIALES - 

La esmeralda es imitada frecuentemente con otros minerales.

No se trata de falsificaciones propiamente dichas, al menos cuando la naturaleza

de la piedra es especifica claramente. Entre las piedras de color más similar al de la esmeralda se pueden citar el granate grosularia en la variedad tsavorita, algunas calcedonias verdes, el cuarzo aventurina y el diopsido. Todas estas piedras verdes recibían antaño el nombre de esmeralda y se usan actualmente para imitarla.

Se ha comprobado que los antiguos romanos imitaban ya la esmeralda con vidrios labrados cuidadosamente. En cualquier caso, el vidrio ha sido siempre el material

con el que más se ha imitado la esmeralda y otras muchas piedras preciosas,

a veces incorporando partículas extrañas para similar la inclusiones.

Para imitar la esmeralda se usan también los llamados dobletes, constituidos por

una parte inferior de vidrio verde y la superior de granate, o los tripletes, formados

por una capa de masilla coloreada colocada entre dos capas incoloras de berilo, espinela sintética o cuarzo.

Desde hace algunas décadas, se ha extendido enormemente la producción de esmeraldas sintéticas, de aspecto muy similar al de la piedra natural y de un color bastante atractivo, que se diferencian de las autenticas por las inclusiones distintas

y por algunas peculiaridades debidas al diferente crecimiento de los cristales.

También en este caso, la especificación <<esmeralda sintética>> es obligatoria para los comerciantes de piedras. Estas gemas sintéticas, muy abundantes en el mercado, tienen un precio bastante alto, lo cual dificulta su comercialización.

 


- LAS ESMERALDAS EN LA HISTORIA - 

Las minas más famosas de la antigüedad estaban el el Alto Egipto, en Qusair, una localidad situada unos 80 kilómetros al sur de Safaga, en el mar rojo. 

Pero los egipcios no usaban la esmeralda como gema en sus joyas; de hecho, parece ser que esta piedra, aunque se conocía a partir de la XII dinastía, sólo se utilizó como gema después de la conquista de Egipto por Alejandro Magno.

Las minas de Qusair, también conocidas como minas de Cleopatra, por la importancia que tuvieron bajo el reinado de la célebre soberana, fueron explotadas en las épocas romana y bizantina, hasta la conquista árabe de Egipto.

Gracias a su estratégica posición, a orillas del mar Rojo, esta ciudad se convirtió en un importante puerto, tanto durante la época del antiguo Egipto como posteriormente.

De allí partían barcos cargados de piedras preciosas, especias y tejidos, lo que hacía que fuera un centro del lujo antiguo.

A roma llegaban otras esmeraldas de los montes Urales, gracias a las relaciones comerciales mantenidas con el pueblo nómada de los escitas, señores de las estepas orientales; precisamente estas piedras eran las que más se utilizaban en joyería.

En la Edad Media, las minas egipcias se agotaron, al menos para hacer frente a las necesidades de la época, y fueron abandonadas. Se mantuvieron en el olvido mucho tiempo, hasta su redescubrimiento en el siglo XIX, motivo por el cual el uso de esta gema fue limitado durante el Renacimiento. Las esmeraldas se volvieron a poner de moda a partir del siglo XVI, cuando los conquistadores trajeron a España hermosos ejemplares procedentes de las minas sudamericanas.

Para explotar a los indígenas como mano de obra, en 1537, el conquistador

Gonzalo Jiménez de Quesada hizo esclavas a las poblaciones locales, utilizándolas para extraer la preciosa piedra verde de las minas de Chivor y Muzo,

en Colombia.

 

- ESMERALDAS FAMOSAS - 

Las esmeraldas más hermosas, tanto facetadas como talladas de diferentes maneras, se encuentran en el museo de Topkapi de Estambul, en Turquía. Los orfebres de los sultanes produjeron objetos de valor incalculable, no sólo por la belleza y la pureza de las piedras empleadas, sino también por la pericia con que fueron elaboradas las joyas. En algunos casos, se utilizaron cristales de grandes dimensiones para realizar tabaqueras, cajitas y objetos diversos. También se encuentran esmeraldas muy bellas en la Smithsonian Institution de Washington (Estados Unidos). 

La esmeralda más grande del mundo (más de 2.220 quilates) era la <<Kakovin>>,

que recibe el nombre del maestro grabador ruso que la descubrió, se apoderó de ella y, al ser delatado, se suicidó; esta piedra forma parte del tesoro ruso.

Algo más pequeño es un vaso obtenido de un enorme cristal de más de 2.220 quilates, conocido como <<Corona vieja>>.

Es de procedencia colombiana la esmeralda <<Duque de Devonshire>>

(1.384 quilates), llamada así por el nombre de su propietario.

También colombianos son el cristal del que se obtuvo una enorme taza, conocida como <<Emperador Jahagir>>, y el cristal prismático en bruto <<Patricia>>

de 1.632 quilates, conservado en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Por ultimo, recordamos la esmeralda <<Julio Cesar>> de 225 quilates, que representa la efigie del emperador romano, y la <<Zar de Rusia>>, de 24 quilates, procedente de los Urales y famosa por su color.

La colección más importante de esmeraldas se guarda en el Banco de la República de Bogotá, en Colombia; se compone de cinco cristales con pesos comprendidos entre los 200 y los 1.795 quilates.

 


- FURA Y TENA, LAS HIJAS DE VÍCTOR CARRANZA - 

Durante miles o millones de años estuvieron ocultas a más de mil metros de profundidad, en las entrañas de la cordillera, en el municipio de Muzo, en Boyacá.

La más grande es de 11 mil quilates, se llama Fura y es la esmeralda más grande del mundo. La otra, la bautizaron como Tena, con 2 mil quilates y casi un kilo de peso,

es la más valiosa esmeralda del mundo.

Se llaman Fura y Tena en homenaje a la leyenda de los dos príncipes Muiscas, que se amaron y murieron en aquellas montañas de los Andes colombianos, muchos años antes que llegaran los conquistadores españoles. Tena cumplió la profecía de suicidarse por Fura, porque era un amor imposible, y ella lloró por aquellas montañas lágrimas que que se convirtieron en verdes esmeraldas... Ella, Fura, es la más voluminosa, es sin duda alguna la esmeralda más grande hasta hoy conocida en el mundo, cinco veces más grande que aquellas que se exhibe en ele Museo Real de Viena. Pero su color verde no es tan intenso, apenas el matiz del limón.

En cambio Tena, tiene esa intensidad oscura, ese verde mariposa, que la hace más valiosa, mucho más valiosa que la esmeralda que perteneció a la emperatriz rusa Catalina la Grande, y que se remató en Christie´s de Nueva York por dos millones de dólares. Por ello Fura y Tena son respectivamente en bruto, sin tallar, la esmeralda más grande del mundo y la esmeralda más valiosa del mundo.

Pero hasta hoy eran prácticamente desconocidas en Colombia y el mundo.

En cuanto a su precio, sólo se sabe que sólo se puede tasar en millones de dólares...

Muy pocas manos las han acariciado. Muy pocos ojos las han mirado.

Su fulgor entre verde limón y mariposa no ha brillado para las pasiones de la codicia y la vanidad humana. Fue una existencia anónima en las entrañas de la cordillera y después en al bóveda de un banco. Fura y Tena han sido el secreto mejor guardado en Colombia y son tan grandes y tan hermosas y tan poderosas y suman las dos casi

15 quilates de profundo fulgor, que a su lado parecen muy pequeñas y hasta insignificantes las tres esmeraldas colombianas que exhibe orgullosamente el

Museo Smithsonian de Washington, que apenas tienen 858, 75 y 37 quilates cada una.

Víctor Carranza es conocido como el zar de las esmeraldas en el mundo, es un hombre pequeño, arriba de los 70 años, fuerte como un toro, un campesino sencillo

y ligero, con más de 50 años en el oficio de la explotación y comercialización de esmeraldas, y que ha estado allí y ha sobrevivido a todas las violencias que han asolado a Colombia durante los últimos 50 años.

Fura y Tena, hijas de Víctor Carranza y de Colombia, jamás serán fragmentadas,

nunca serán talladas, su destino no será un anillo o una corona, nunca serán joyas de ostentosa vanidad humana. Son hijas de Colombia y algún día acabarán en el Museo de Colombia (afirmó Víctor Carranza), son hijas de allí, de la montaña que tienen enfrente. Los grandes despeñaderos de tierras negras y calizas, que yacen bajo el tapete verde de la vegetación intensa, de un verdor entre limón y mariposa,

como si la piel de la tierra sumara los dos verdes característicos de las esmeraldas que yacen en sus profundidades. Es el verde y lo oscuro del mundo de las esmeraldas que tanto esplendor le ha dado a Colombia pero también tanta violencia y tanta muerte ha sembrado en ciudades y campos del país.

 


- CRÓNICAS DE LA NOBLEZA ESPAÑOLA - 

En primer lugar, hablaríamos de como aquellos nobles españoles que querían conquistar a las damas para hacerlas sus consortes y les hacían regalos en forma de collares o anillos de esmeraldas. Evidentemente, con sus regalos esmeraldinos todo quedaba “en casa” dado que por regla general las mujeres solían morirse antes o de pulmonía o de falta de oxígeno debido a la moda impuesta de cinturita de avispa con sus bien apretados corsés. Uno de aquellos nobles “tan generosos”, fue el duque de Hernani quien regaló un espléndido collar de esmeraldas colombianas a la señorita de Santa Marina.

Los cronistas del año 1891 ya citaban en la presentación del “Gran Mundo” de una duquesa de Madrid célebre por su hermosura diciendo, en parte: “Allí fue donde una noche de gran baile se presentó, deslumbradora de belleza, una hermosa y gentil duquesa. Llevaba sobre el blanco seno y los desnudos hombros un collar de esmeraldas, cuyos oscuros destellos fulguraban sobre aquella blancura de gardenia, como luceros que hubieran caído en un campo de nieve. Una diadema de esmeraldas ancha y puntiaguda, en forma pompeyana, recogía sus negros cabellos, y un peto, también de esmeraldas, ceñía por delante su cintura de criolla.” Aquellas esmeraldas que la nobleza española solía lucir, procedían de las célebres minas de Muzo en Colombia y que seguían explotando a base de “lágrimas, sudor y sangre”, los descendientes espirituales de los otrora conquistadores españoles.

Citaré aquí como en Madrid a fines del siglo XIX existían esmeraldas notables colombianas: las de la Infanta doña Isabel, las de la duquesa de Medinacelli, el aderezo de la marquesa de la Puente y Sotomayor, el de la duquesa de Bailén, las de la marquesa de la Laguna, la diadema de la duquesa de Osuna, el aderezo que fué de la condesa de Campo Alange, todos son notables; pero esmeraldas del tamaño, del brillo y del color de las que aquella noche la joven duquesa de D. , no se habían visto.

-¡Son fantásticas!- dijeron enseguida las pomposas damas.

-¡Magníficas!-exclamaron los hombres.

-¡Regias!-añadieron algunos.

Esta era la calificación que mejor les correspondía. El aderezo había pertenecido a la Corona de las Dos Sicilias, la Reina María Carolina de Austria, le había lucido en los días de su esplendor y se había engalanado con ellas en aquella época en que desplegaba todos sus encantos para hacer instrumento de sus planes de ambición y venganza al heroico Almirante Nelson.

Fernando IV de Nápoles, más conocido como Fernando I de las Dos Sicilias, al casar a una hermana suya con un infante de España, puso aquel aderezo de esmeraldas en la canastilla de boda, cuando la desventurada María Carolina no podía hacerlo.

Muerta sin hijos, la Princesa napolitana, heredó su esposo todo lo que la pertenecía y así fue como el aderezo de soberbias piedras llegó a España. Después de haber estado mucho tiempo encerrado en la cárcel del estuche, salió a la luz para adornar la pálida belleza de la hermosa duquesa que le lucía en la Embajada de Inglaterra.

Otra vez más se las puso para un baile en el palacio de Fernán-Núñez. Después las famosas esmeraldas, rodeadas de brillantes, regresaron a la oscuridad del estuche, y aquellas joyas, que sufrieron tantas vicisitudes a principios del siglo, escapando de Nápoles cuando entraron los franceses, formando parte del tesoro de la corte desterrada en Palermo, llegaron a reposar en los estantes de la hospitalaria casa de la plaza de las Descalzas.

De allí salieron para la venta; pero conservando algo de sus regios prestigios las célebres esmeraldas tenían por embajadoras a las papeletas.

Todavía pasado un siglo de aquellos eventos, no habían encontrado comprador, y esclavas permanecen las verdes borbónicas que lograron salvarse de tantas revoluciones y trastornos.